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Fortuna y virtud: El Príncipe 19 Mar 2006 - Books
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Nicolás Maquiavelo nació en Florencia el 3 de mayo de 1469 y murió en la misma ciudad en 1572. Era hijo de Bernardo dei Niccolo Macchiavelli, jurisconsulto,
y de Bartolommea dei Nelli. Fue escritor, jurista, tratadista, crítico militar, diplomático y político. A los 25 años se le nombró secretario del gobierno.
Más tarde, desempeñaría diversas embajadas en algunos estados de Italia y en Alemania. En 1502 contrajo matrimonio con Marietta Corsini, con quién
tuvo cinco hijos. En 1512 empieza una época de persecuciones contra él y con la vuelta de los Médici al señorío, Maquiavelo fue acusado de conspirador y
encarcelado. Para entonces ya había publicado algunas obras filosóficas/literarias, y fue precisamente en la cárcel donde concibió una gran e importantísima parte de su obra.
El poder ha seducido al hombre desde los tiempos más remotos de la historia de la civilización. Y nadie había conseguido aproximarse tanto a mostrar las entrañas del poder al desnudo, de desvelar
su verdadera naturaleza, como lo hizo Nicolás Maquiavelo con El Príncipe, su obra más conocida. Considerado el texto fundador de la ciencia política, El Príncipe dispara una serie
de recomendaciones de gobierno basadas en el cinismo, considerando a éste como una actitud indispensable para poder desempeñar las tareas de gobierno de forma eficiente.
El discutidísimo paradigma de si el fin justifica los medios es la más famosa de las suposiciones de este escritor político.
El Príncipe ha tenido apologistas entusiastas, como Gentile, Gobineau y Nietzsche, y detractores implacables, a cuyo frente se hallan, en diferentes épocas, hombres como Saavedra, Voltaire,
Federico de Prusia, Tolstoi, etc. Napoleón comentó el libro de Maquiavelo con discrepancia en algunos puntos, pero siempre con simpatía.
El poder considerado como uno de los ámbitos de realización del espíritu humano, y el fenómeno político visto como la expresión suprema de la existencia histórica
que involucra todos los aspectos de la vida, es la concepción que subyace en las disertaciones de El Príncipe.
Hay que tener en cuenta que se trata de un libro de 5 siglos de antiguedad, así que no esperéis una lectura amigable. Pero la satisfacción que produce conocer el poder y su estrutura al desnudo vale la pena.
Sea como fuere, lo cierto es que El Príncipe está considerado, con justicia, como una manifestación típica del espíritu del Renacimiento y una de las obras maestras de la literatura universal.
El libro fué un regalo de mi hermano; no es extenso y existen ediciones para dar y tomar, algunas muy baratitas. Pero atentos a la miga.
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